jueves, 29 de abril de 2010

Escasez de elementos árabes en la epopeya castellana

Frente a tan numerosas señales de la influencia germánica, buscaríamos inútilmente en la epopeya castellana rastros de la influencia árabe que ciertos críticos han exagerado tanto respecto a toda la literatura española. Apenas encontraríamos algunos tipos y usos de la vida militar, por ejemplo, los adalides o guías prácticos de la guerra, los enaciados o espías, la algara, incursión o razzia, los alaridos, gritos de combate, y más especialmente, la notable costumbre de que el vasallo entregase al rey o señor la quinta parte de las ganancias de la guerra, quinta prescripta por una sura del Corán, y que el conquistador de Valencia, el Cid, pagaba religiosamente a Alfonso VI, lo mismo que, en plena edad moderna, el conquistador del Perú, Francisco Pizarro, pagaba al emperador Carlos V, sin que ni el uno ni el otro sospechasen que en ello se ajustaban a un precepto del odiado Mahoma. Hay que llegar a una época muy tardía, al momento en que una rama de la poesía heroica, cambiando completamente de solar y de forma, trasplantada a la vega de Granada, dio allí vida a los romances fronterizos y moriscos, para que en éstos encontremos rasgos manifiestamente inspirados en los gustos y en las costumbres de los moros nazaritas.
Menéndez Pidal

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