miércoles, 12 de mayo de 2010

Ramiro I de Asturias. Décimo rey de Asturias

Alfonso II murió sin hijos. Con él se extinguió la rama familiar de Don Pelayo, fundador del Reino de Asturias según la Historia. La elección del nuevo rey recayó en Ramiro, hijo de Bermudo I y de Numila de Navarra, nieto de aquel Fruela hermano de Alfonso I y, por tanto, nieto de Pedro, el famoso Duque de Cantabria que, a decir de algunos, fué el valedor del Reino de Asturias en la sombra en vida de Don Pelayo. Debido a la falta de hijos del rey Alfonso II, fué probablemente proclamado sucesor de Alfonso en vida de éste. Era sin duda un hombre cincuentón cuando asumió el poder real.
Al morir Alfonso II la fuerza del trono descansaba en la lucha contra el enemigo musulmán del sur y en el indudable prestigio del difunto monarca. El poder del nuevo rey se debilitó y Ramiro se vió obligado a reprimir con dureza frecuentes rebeldías, traiciones y discordias civiles durante los siete años de su reinado.
Fué un rey duro y justiciero, así como un hombre de temple recio y mano dura. Se le llamó "la vara de la justicia". Hizo desaparecer de Asturias a los bandidos a fuerza de sacar los ojos a cuantos caían en sus manos.
Ramiro I heredó de su sucesor el gusto por la construcción de iglesias y palacios. Incluso es posible que heredase algún arquitecto de talento, puesto que el estilo de la Cámara Santa, edificada en tiempos de Alfonso II, es muy similar al estilo de Santa María del Naranco, edificada por Ramiro I.
Sobre la colina del Naranco edifició varios palacios y una iglesia. Del conjunto tan sólo nos han llegado las iglesias de Santa María del Naranco y de San Miguel de Lillo, de las que son de destacar las bóvedas y los arcos, que no existían ni en las mezquitas musulmanas ni e las construcciones de Alfonso II. Constituyeron una novedad arquitectónica que tardó en ser superada más allá de los Pirineos.
Ramiro I murió de fiebre el 1 de febrero de 850 en su palacio del Naranco. Fué enterrado junto a su esposa Paterna en el panteón de Reyes de Oviedo. Le sucedió su hijo Ordoño I.
Fuentes:
Claudio Sánchez Albornoz. Orígenes de la nación española. SARPE. Madrid, 1985. Página 199-214
Pérez de Urbel. El Condado de Castilla. Tomo I, páginas 124-148, 160

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