miércoles, 12 de mayo de 2010

Rey Ramiro I de Asturias. Repoblación de León y ataque musulmán en 846

El reinado de Ramiro I coincidió con el último tercio del emirato de Abd al-Rahman II. El emir se vió forzado a interrumpir su última ofensiva contra Asturias en el 841 para hacer frente a la importante rebelión de Muza ibn Muza entre 842 y 846 en el valle del Ebro, que levantó contra la autoridad cordobesa ayudado por su hermano Iñigo Arista de Pamplona.
Ramiro I aprovechó esos años de paz para realizar el primer intento de extender su reino fuera de las fronteras montañesas. Para eso inició la repoblación de la antigua ciudad levantada por los veteranos romanos de la Legio VII Gémina en tiempos pasados. Pero sofocada la rebelión de los Banu Casi, el emir levantó un ejército, lo puso a las órdenes de su hijo y futuro sucesor Muhammad y le ordenó atacar León y cortar de raiz todo intento de repoblación en la zona del río Esla.
Los musulmanes aparecieron ante los muros de la ciudad en el 846 equipados con máquinas de guerra. Encontraron la ciudad desierta, ya que los habitantes habían huido de nuevo a refugiarse hacia los montes. No obstante, Muhammad ordenó quemar las casas y desmantelar las fortificaciones. Éstas tenían un espesor de 17 ó 18 codos, por lo que no pudieron destruirlas completamente. Esta expedición de castigo obtuvo el éxito deseado, pues la ciudad de León no sería repoblada y consolidada definitivamente hasta 10 ñaños más tarde, en 856, reinando Ordoño I.
El emir no volvió a atacar el reino de Asturias, pues entre 847 y 849 realizó una campaña contra los francos.
La expedición del año 846 está muy bien documentada en los cronistas árabes. Por su parte, los cronistas cristianos afirman que Ramiro I "por dos veces peleó con los musulmanes y dos veces les venció". El problema es que no dicen ni donde ni cuando.
Punto de debate es la legendaria batalla de Clavijo que, según la tradición, fue ganada por Ramiro I en 844, el cual aprovechó el éxito con la toma de Calahorra. Asi mismo, la tradición afirma que tras la batalla, Ramiro libró a Asturias del Tributo de las 100 Doncellas e impuso el Voto de Santiago como acción de gracias. Sánchez Albornoz ha desmontado esta leyenda, demostrando sin lugar a dudas que se trata de la segunda batalla de Albelda, ganada por su hijo Ordoño I y García Íñiguez Arista
Fuentes
Claudio Sánchez Albornoz. Orígenes de la nación española. SARPE. Madrid, 1985. Página 199-214
Pérez de Urbel. El Condado de Castilla. Tomo I, páginas 124-148, 160

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